MÉTODOS
A CABALLO
Hay que prepararlo ye estudiarlo bien antes de decidir que quieres realizarlo a caballo, ya que tiene más complicaciones de las que esperas.
Hay algunas nociones básicas que debes tener en cuenta antes de empezar esta ruta. Los caballos, al igual que las personas, tienen que prepararse antes de comenzar la peregrinación. Por eso es conveniente empezar a entrenar con ellos unos tres meses antes, de manera que se musculen y mejoren su resistencia. Es fundamental, también, que realicen esta preparación con todo el material que van a llevar (montura, alforjas…).
Las etapas deben estudiarse bien, en función del desnivel, la dificultad técnica y el alojamiento previsto para el animal. Son muchos kilómetros y tendrás que organizarte muy bien para que el caballo no sufra, ya que no puedes desfondarlo con largas cabalgadas y necesita descansar.
Las mejores épocas para realizar el Camino a caballo son primavera y otoño, aunque pueda haber una que otra tormenta. En invierno el clima es muy duro y en verano, el calor y la falta de agua pueden jugarte una mala pasada.
Es fundamental que, para comenzar esta aventura, tengas conocimientos básicos de primeros auxilios veterinarios y herraje, nunca se sabe qué puede pasar en ruta. Y, por supuesto, no olvides la documentación del animal. Por cierto, que el día anterior a finalizar el Camino a caballo, hay que llamar a protección civil de Santiago de Compostela para que os autoricen la entrada.
A PIE
El Camino de Santiago es una ruta preparada actualmente para realizarla a pie. El 77% de peregrinos apuesta por ir al Camino andando. El gran número de alojamientos que han surgido en los últimos años al calor de esta ruta permite que las etapas puedan ser tan variables como quieras, además, los refugios son para las personas que eligen realizar la peregrinación de la manera tradicional, con preferencia para los que van a pie. No tiene grandes dificultades, si se siguen algunos consejos básicos que puedes encontrar en nuestra sección de ‘Dudas frecuentes’.
Simplemente hay que estar atento a las señales, las flechas o conchas amarillas, que proliferan por las rutas, aunque, como es normal, en algunas más que en otras. El Camino Francés, el Camino del Norte o la Vía de la Plata, por ejemplo, están perfectamente dibujados, otros caminos pueden no estar tan delimitados.
El Camino de Santiago son una serie de pistas, carreteras y caminos que hay que seguir y que están perfectamente preparadas para recorrer andando. Las mayores dificultades pueden llegar con las inclemencias meteorológicas, el calor, el frío, el agua o la nieve pueden darte algún que otro problema. Es complicado andar en los barrizales, ya que nuestro calzado pesa más y nuestras piernas aguantarán menos. Por eso, es importante que siempre estés informado de qué te va a deparar el tiempo en cada etapa, evitarás sorpresas poco agradables.
EN BICICLETA
El Camino en bicicleta. Dudas frecuentes
El Camino de Santiago es una ruta preparada actualmente para realizarla a pie. No obstante, casi un tercio de los peregrinos que van a Santiago optan por hacer el Camino en bicicleta. Muchos de ellos encuentran falta de información sobre tramos específicos para la bici, así como recomendaciones más concretas para su ruta.
De noviembre a mayo se hace muy difícil recorrer el Camino de Santiago en bici, debido al agua y la nieve que dejan zonas encharcadas y llenas de barro, por lo que en esos tramos tendrás que recurrir a las carreteras.
Para realizar el Camino, es aconsejable llevar sólo lo imprescindible, puesto que con kilómetros en las piernas todo pesa más. No te olvides de los botellines de agua y, sobre todo, del material necesario para arreglar cualquier avería en tu bicicleta, ya que, aunque en algunas localidades encontrarás talleres, pueden que estén un poco a desmano cuando los necesites.
A la hora de alojarte, recuerda que en los albergues tienen prioridad las personas que van a pie, así que plantea bien las etapas e intenta tener siempre un plan B en la recámara, por si te quedas sin cama. Es poco probable, pero puede suceder.
EN BURRO
Realizar el Camino en burro es una decisión muy personal. No son muchos los peregrinos que se aventuran a hacerlo así, pero sí que los hay. Si tú eres uno de ellos, tienes que tener en cuenta una serie de consejos y requisitos. Los principales y básicos son que el animal esté sano, domado, bien herrado y que no se asuste de los coches y los perros.
Antes de comenzar la ruta, es necesaria preparación. Tanto tuya como del burro. Es conveniente salir a entrenar algunos días y realizar diversas marchas con el mismo material que se va a llevar durante la peregrinación, de esta forma el animal se va haciendo poco a poco y, cuando llegue el momento, se cansará menos durante las etapas. Prepárate un pequeño botiquín para asistencias veterinarias de urgencias y algunos conocimientos sobre herrajes te vendrán bien.
No te olvides de planificar muy bien las etapas, puesto que no es bueno que sean largas y será necesario hacer varias paradas para que tanto tú como el burro descanséis. Ten en cuenta, que no todos las localidades poseen alojamiento para animales, así que tendrás que informarte bien.
Lleva siempre un chaleco reflectante, en ruta recorres caminos, pistas, pero también hay carreteras y es necesario que los coches os vean lo mejor posible. Nunca está de más, ir con casco, siempre y cuando vayas a ir montado en el burro (algunos peregrinos deciden llevarlo sólo para portar las mochilas).
Es conveniente que te decidas por las estaciones de primavera u otoño, siempre con una buena capa impermeable. La dura climatología de invierno y el excesivo calor de verano no son buenos compañeros de ruta para los animales.




Comentarios
Publicar un comentario